Thursday, October 28, 2010

El dolor en "el rabo"

Recientemente (desde hace unos tres meses) he estado con inflamación de la zona lumbar, y el dolor es desesperante.  No porque no se pueda tolerar de alguna manera, sino porque no me permite concentrarme en lo que debo hacer.  El médico me tiene con 600ml de ibuprofeno tres veces al día, pero igual sólo me alivia unos minutos, así que muchas veces ni la tomo.
"Es normal", me dice con su sonrisita de 'yo no fui'.  "Tienes que hacer ejercicio".
Pero... ¿Cómo si me duelen hasta las pestañas?  Ni hablar intentar caminar un rato, porque simplemente caería al suelo.  Aun así trato de no depender de la silla y utilizo un andador la mayor parte de las veces.
Veremos a ver qué otra solución me ofrece el galeno.  ¡Y me esta pidiendo una exhibición de pinturas en el Hospital del Condado!  Bueno, estar preparada no está demás.
El rabo que siga doliendo...  ¡Yo voy a seguir pintando!




Cuando menos me lo espero...

Cansancio, cansancio... cansancio...
Después de duros meses de trabajo, acabo de terminar nueve pinturas.  
Entre ellas dos de la serie "Caseríos", dos de la serie "Ventanas", dos de la serie "Flamboyancitos", "Retrato de Lemuel dormido" y dos de la serie "El Charco".  
Aun están en proceso varias de las más grandes, que son "Atardecer de Playa", dos piezas de la serie "El Charco", "Paisaje con burro y perro" -óleo, "Bodegón" -óleo, "Flamboyán" -óleo, tres de la serie "Ventanas", un díptico de la serie "Caseríos", otros de la serie "El rostro de todos": "Magdalena", "Pérdidas colaterales", "Dama Libertad", "Arlequín con muñeca rota" y "Payaso con títeres".  Luego los paisajes...
 La verdad es que al comienzo, la planificación no me parece ambiciosa, pero luego el tiempo se hace largo.  Como si no rindiera.  No importa las horas que dedique al trabajo, pareciera que no voy a terminar.
Bueno, son muchos los factores que no contribuyen a que se haga más llevadero el asunto.  Para empezar, no me estoy levantando tan temprano como acostumbraba.  Tampoco he seguido la buena costumbre de comenzar a pintar ANTES de encender el ordenador.  
Para acabarla de fastidiar, mi ayuda llega a eso de las nueve y no para de hablar hasta que termina sus labores.  Muchas veces intento no hacerle caso, pero entonces llega gente a por ayuda en solicitudes, alguna traducción, llamada telefónica o cita médica...  En fin que se llena el día y cuando me doy cuenta ya estoy agotada.
Por supuesto que mi sueño vespertino es obligatorio, pero aún así, siempre el timbre de la puerta o el teléfono.



Entonces me digo: "Vamos, que tienes que levantarte antes de las 4 y pintar un par de horas".  La intensión siempre es buena, aunque casi nunca funciona, así que decido entrar al ordenador y anotar cada idea que llega a mi mente, para futuros proyectos.  Por lo menos siempre llego a los más interesantes y los completo... (Aunque tarde años).
Por lo menos la urgencia de escribir llega y alguna vez nace un poema. 


El real problema es esta devastadora fatiga que no me abandona, ni me permite pensar organizadamente sin tener que forzarme a concentrarme.  
Igualmente pasa cuando quiero leer, terminar algún dibujo o caricatura, o simplemente ver mi programa favorito de cocina.
¡Carajo, que difícil se me hace!  Ya sea por el cansancio o el dolor en mis ojos... ¡Quizás el puñetero timbre de la puerta!



Monday, October 18, 2010

¿Y qué si me déprimo?

Bueno, a éstas alturas para nadie está la situación en óptimas condiciones.  Es más, los que más se quejan son los que más tienen, así que nada que decir de lo que nos vemos forzados a vivir un día a la vez.  Y si encima padecemos alguna enfermedad "progresiva" o "degenerativa" como es el caso de'sta Esclerosis Múltiple...  ¡Ya ni llorar es bueno!
Aunque claro, no es llorar la solución. 
Para empezar, nada se resuelve renegando o llorando.
Se nos hinchan los ojos, se enrojecen, nos salen ojeras y encima disminuye el apetito, nos duelen hasta las pestañas y la situación de nuestra condición física queda muy lejos de mejorar.
¿Saben ustedes que la actitud ante las complicaciones de la vida determina la manera en que nos afectan, sean en el ámbito que sean?  
Claro, claro... me dirán que ya eso es pan sobado, pero... Les reto a que se tomen un momento e intenten concentrarse en la siguiente frase:

  •  Yo tengo mis dificultades físicas, pero puedo tomar control de mi vida.
Háganlo de manera seria, por favor.  De otra forma les frustrará el resultado.  Es importante que se concentren y repitan la frase en voz alta al menos diez veces.  Luego que hagan esto, piensen en diez razones para creer en la frase,
enumérenlas en orden de prioridad y vuelvan a repetir la frase añadiendo una razón a cada repetición.
Por ejemplo, cuando yo comencé a hacer este ejercicio unos 14 años atrás, fue clave para poder decidir los cambios necesarios en mi diario vivir, y que estos me facilitaran la vida.  Las prioridades fueron cambiando, pero son básicamente las mismas.
Después de una cirugía de la espina dorsal, estando paralizada del cuello hacia abajo, fuí diagnosticada con em, habiendo padecido varios síntomas desde mi pubertad.
Yo repito (aún hoy):

  • Yo tengo dificultades físicas, pero puedo tomar control de mi vida porque...
                 1-  Las dificultades hasta hoy, no han detenido mi avance, y desde hoy, tampoco lo harán.

  • Yo tengo dificultades físicas, pero puedo tomar control de mi vida porque...

                2-  Tengo dos hijos a quienes enseñar a valorar sus capacidades y a sortear todo tipo de obstáculos para triunfar.

  • Yo tengo dificultades físicas, pero puedo tomar control de mi vida porque...
                3-  Tengo un talento como Artista y comunicadora, y la seria inquietud de utilizar mi Arte para decir lo que hay que decir, independientemente de otros puntos de vista.
  • Yo tengo dificultades físicas, pero puedo tomar control de mi vida porque...
                4-  Es mi reto demostrar a quienes no creyeron en mí, que sí se puede llegar a una meta, trabajando honestamente para alcanzarla.

  • Yo tengo dificultades físicas, pero puedo tomar control de mi vida porque...
                5-  Estoy en este mundo con un propósito, y voy a dejar huella donde otros desistieron de caminar. 
                6-  Por mis hijos, por mis orígenes, por mis tradiciones, por mis convicciones... y por quienes creyeron equivocadamente que una cuna determina los privilegios a los que tenemos derecho los seres humanos.
                7-  Porque para exigir derechos hay que cumplir con responsabilidades, y una de las mías es lograr que otros en mi condición le pierdan el miedo a vivir.
Así, fácilmente se pueden encontrar cientos de razones para tomar control de nuestras vidas sin considerar obstáculos, porque somos lo que pensamos que somos y nuestro mejor recurso para mantenernos positivos es simplemente recordar cómo nos enorgullecen nuestros logros aunque les creamos pequeños, y cómo se activa nuestra fuerza con el solo hecho de sentirnos agredidos.
Es una buena manera de mantenerse alerta.
Más adelante compartiré información y otros datos.
En el mismo bote,
Irely