

El feriado de Acción de Gracias me ha dejado el refrigerador lleno, la cocina revuelta y un cansancio que no se me quita. Al menos no tuve que cocinar, aunque el menú sigue en pie para el lunes. Intenté trabajar algunas pinturas, pero no hay paz. Quise leer un libro y el teléfono no paró de sonar. ¿Porqué cuando más ocupada está una, más insistentemente decide todo el mundo jo'ernos el día? Gente que 'desde los tiempos del diluvio universal' no se comunicaban. ¡Carajo! ¿Será que adivinan?
A ver cómo me va en la semana, ahora que comienzo a terminar algunos trabajos.

